martes, 15 de noviembre de 2011

Instituto Vocaloid: Capítulo 11

Capítulo 11

            Len no se molestó en regresar hasta que empezó a oscurecer. Para entonces Meiko y Rin habían comenzado a preparar la cena, mientras que el resto del grupo continuaba la discusión sobre el tema… Ahora un poco más civilizadamente.
            Realmente, a Luka y Miku no les importaba lo que usaran para el espectáculo, pero sí querían llamar la atención de los chicos que habían estado distraídos últimamente… Kaito con sus admiradoras, rechazándolas con amabilidad y encanto personalmente… lo que hacía que lo quisieran más, y Gakupo con su cariñosa hermanastra.
            - Len-kun…- La rubia se le acercó cuidadosamente. Él la miró de arriba abajo, notando que llevaba un delantal de cocina blanco y un cucharón en la mano.
            - ¿Qué ocurre?- Echó un rápido vistazo hacia la cocina.- ¿No se va a quemar la sopa si te quedas hablando?- Agregó riendo con simpatía.
            - ¿Qué fue lo que te pasó?- Preguntó cortante, al tiempo que le clavaba la mirada con seriedad. Él pestañeó varias veces como si no supiera de qué estaba hablando, pero sus mejillas lo delataron. Suspiró.
            - No es nada realmente… - Miku Hachune apareció en ese instante y saltó a los brazos del muchacho, que logró atraparla torpemente. Empezó a reírse al tener a la muñeca en brazos.- ¿Cómo llegaste tan rápido?
            - Te dije que conozco el lugar.- Contestó apretándole la mejilla mientras él continuaba riendo. La muñeca de madera giró su cabeza como si de un búho se tratase, y miró a la rubia.- Después de la actitud de mi tonta discípula no tuve más remedio que ir a hablar con él.- Ilustró con tono algo arrogante, como si se tratara de una niña jugando a la maestra.
            - ¡¿A quién llamas discípula?! ¡Tú… tabla de surf barata!- Se escuchó como exclamaba Miku desde otra habitación.
            - Si me disculpan voy a impartir algo de educación… con permiso…- La criatura saltó de los brazos del joven y aterrizó a la perfección en el suelo. Luego inició su camino hacia el origen del escándalo.
            - ¡Sí! ¡Hachune-sempai!- Respondió este haciendo gesto militar, aunque no tardó en romper en risas.
            - Ehm... ¿De qué…?- Meiko la llamó en ese instante, y tuvo que retirarse, luego durante la cena Len propuso lo que creyó una gran idea.
            - Para la competencia… elijamos la ropa de acuerdo con lo que realicemos, y si tanto quieren usar trajes de baño… ¡Vayan a la playa! ¿Una salida de chicas estará…?- Las miradas de las dos adolescentes de cabellos llamativos y los dos chicos lo callaron.- Quiero decir… ¡Salida grupal! ¡Sí eso…!- Se corrigió.
            - ¡Sí!
            - Pervertidos…- Murmuró mientras Meiko y Rin se reían de la actitud de los otros cuatro. De pronto, la castaña de paró y apoyó sus puños de forma abrupta en la mesa.
            - Pero sólo iremos bajo una condición…- Todos la miraron aterrados, curiosos y, a la vez, sorprendidos.-… si… ¡Damos lo mejor de nosotros en la apertura! ¿De acuerdo?
            - ¡Sí!- Exclamaron, ahora todos, entusiastas. Incluso se pudieron escuchar las voces de Hachune y de la pulpita Tako.
            Y así inició la semana de entrenamiento, cantarían una de las composiciones de Miko, la misma que habían interpretado los gemelos con anterioridad. Meiko se encargaría de manejar el sonido, Gakupo y Luka cantarían un tercio de dueto, luego continuarían los gemelos y cerrarían con los populares Miku y Kaito.
            El día no tardó en llegar y todo estaba listo. La apertura del festival, anunciaba el inicio de las competencias. En cada competencia se enfrentarían tres grupos, y a través de un esquema se iban marcando quienes se enfrentarían a los ganadores y quienes a los perdedores de los otros grupos de participantes. Los jueces, evaluarían la habilidad, la organización y cualquier otro detalle… para luego dar un puntaje. La apertura, era la oportunidad de presentar tu talento, y recibir críticas constructivas para luego estar listos para la verdadera competencia. Era por ello, que muchos estudiantes no se molestaban en participar o en esforzarse, ya que no quedarías eliminado y no afectaría tu puntaje.
            - ¡Hola!- Neru se acercó a saludar a Len antes de que iniciaran las funciones, ella llevaba un traje de porrista, mientras que él un short de baño y playera. Después de una breve charla, el show dio por inicio.
            El grupo de Jazmín interpretó una canción en la que la voz principal era Teto, incluso la letra y el título llevaban su apellido. Después de eso, y que el resto de los grupos pasaran iniciaron los fuegos artificiales junto a una especie de carnaval.
            - ¡Vamos quiero ir a la rueda!- Exclamaba Miku mientras corría emocionada, al final los terminaron felicitando y prácticamente no habían recibido ni una corrección.
            - Len… ¿Qué te pareció?- Preguntó Neru tomando al chico del brazo, mientras caminaban frente a los puestos.
            - ¡Genial! ¿Y Teto? Me gustaría felicitarla…- Respondió buscando a la muchacha con la mirada, pero sin éxito.
            - Ah… Está hablando por teléfono, hice lo que pude pero no logré convencerla.- Suspiró con tristeza.
            - ¿De qué hablas?
            - Teto llamó al hospital, un amigo suyo ha estado internado desde las vacaciones, pero la verdad…- Bajó la cabeza con tristeza.- Dudo que mejore, ni siquiera le han respondido sus llamadas…
            - ¿Q-qué le pasó?- Tragó el rubio, Neru bajó la mirada al suelo para luego mirarlo fijamente. No podía decírselo, eso leyó en sus ojos y al instante supo por qué.
            - ¡Neru-nee!- Teto la abrazó con fuerza con una sonrisita en sus labios, pero esta vez Len se percató de lo mal que estaba. Hasta el momento, jamás había notado el tono rosado de sus escleróticas.- ¡Hola Len-kun!
            - Ah… Hola… Eto…- Neru le clavó la mirada pero él sonrió.- ¡Felicidades! ¡Lo hiciste muy bien!- Ella le devolvió la sonrisa al tiempo que Teto saltaba en su lugar.
            - ¿En serio? ¡Gracias! ¡Ustedes también estuvieron increíbles…!- Respondió alegre, luego los acercó de forma íntima y agregó.- Incluso creo que a Akaito le gustó tanto que pidió hablar con Meiko en privado…- Soltó una risita, mientras que Neru la miró confusa.
            - Así que Akaito… ¿Quién lo diría?- Pensó Len, recordando la reacción de la castaña las veces que lo vio.- Tiene sentido…
            - Claro, como yo felicitándote a ti...- Interrumpió Neru flirteando sin que él le diera mucha atención.- ¿Qué te parece ir a la rueda de la fortuna?- Ofreció señalando al enorme aparato. Len pudo observar en una de las cabinas como Meiko y Akaito charlaban íntimamente, al igual que Miku y Kaito en otra, y más abajo pudo ver a Luka con un Gakupo desmayado y golpeado.
            - Pero sólo se puede ir de a dos… y somos tres.- Apuntó.- ¿Qué te gustaría hacer a ti Teto-san?- La joven rió ante sus palabras.
            - Pues… - Miró a su amiga con el rabillo del ojo, pero Len pudo notar a la perfección como Neru le respondía con una cara enojada.- Creo que sería mejor que ustedes fueran, mientras yo iré a hablar con Haku-sempai.
            - Pero Haku-sempai está en la rueda con Dell-kun.- Indicó Len señalando a la quinta cabina. Ella se mordió el labio, y miró a su alrededor.
            - ¡Oh! ¡Gumi!- Llamó a la peliverde, aunque esta ya se había adelantado y caminaba rápidamente hacia ellos.
            - Neru… ¡Aquí estás! ¡Necesito tu ayuda con mi celular! No sé que le pasa… y necesito llamar a Gakupo para irritar a Luka y así…- Se cayó al ver al rubio, luego hizo una sonrisita.- Jeje… No me llaman cupido por nada.
            - ¿Quién te llama así?- Preguntó Teto confusa, la muchacha suspiró.
            - Okey… yo me llamo así. Como sea, Neru…- Antes de que la rubia pudiera protestar, ya estaba siendo arrastrada hacia unos expositores de materiales de reparación y demás.
            - Este instituto es bastante amplio…- Comentó Len, tratando de llenar el silencio incómodo que se había formado. Teto asintió con lentitud, luego volvió a mirar hacia unos puestos como había hecho con anterioridad.- ¿Qué tal si damos una vuelta?
            - Um.- Asintió, y ambos comenzaron a caminar en silencio. Se detuvieron frente a un puesto de tiro al blanco, el cual captó la mirada de la chica. Len rió, y pidió un turno.
            En pocos instantes, hizo el cálculo, lanzó el aro y embocó en el pino. Luego tomó una cesta de figurillas hechas de pan; había en forma de estrellas, corazones, y varios animales.
            - Aquí tienes…- La niña se sonrojó al instante en el que tomó la canasta, la miró con adoración y luego examinó el rostro del chico con perplejidad.
            - ¿Cómo lo supiste?- Él empezó a reírse.
            - El otro día había pedido un helado con un sabor como a pan y hoy no dejabas de mirar a este puesto… Era algo un poco obvio… ¿No crees?- Ella negó con su cabeza, manteniendo una sonrisa en sus labios.
            - No… Ni Neru, ni nadie se había dado cuenta.- Señaló, él simplemente le devolvió una sonrisa.- ¡Gracias Len-chan!- Exclamó dándole un abrazo.
            - De nada, Teto-chan.- Sonrió, y así comenzó la verdadera diversión. Fueron a cada juego que se cruzara en sus caminos y rieron como nunca, pero algo seguía molestando al rubio.- Teto-chan, lamento lo de tu amigo.
            - ¿Q-qué? ¿Cómo? ¿Quién…?
            - Fue mi culpa, quería saber donde estabas y terminé haciendo que Neru me lo dijera… Pero, no debes preocuparte… Estoy seguro de que él querría que disfrutaras de la feria.
            - ¡La estoy disfrutando!- Exclamó a la defensiva.
            - ¡No es cierto! Lo veo en tu cara, cada vez que se produce un silencio en seguida viene ese rostro de tristeza… No te digo que dejes de pensar en eso, pero al menos intenta despejarte un poco.
            - Es que… ¡No lo entenderías! ¡Sólo Neru-sempai lo entiende… pero ni siquiera llega a sentirlo del todo! Ella tiene a Dell, su amigo de la infancia… Entiende lo que es que le pase algo, pero no le ha pasado nada en cambio a… a…- Rompió en llantos, Len la abrazó de forma reconfortante.
            - Lo siento… Pero, de verdad no es tu culpa…
            - Lo sé… Él quiso ir a esquiar, pero… yo… Podría haberlo invitado a tomar chocolate caliente, o ir con él…- Empezó a lloriquear.
            - ¡Teto! ¿Esquiar? No tienes que preocuparte… hoy en día no hay accidentes graves con esquí, y si hubieras ido puede que habría sido más problemático…
            - ¡Pero no entiendes verdad! Cuando me hablas… cuando te veo… ¡Eres idéntico a él! Siempre amable, y no dejo de temer que algo le haya pasado y que tú seas algún tipo de…- Len empezó a reír, y Teto se apartó con el rostro rojo.- ¡No es gracioso!
            - ¡Claro que sí! ¡Teto…! ¿Realmente crees que no te lo habría dicho si fuera él?- Dijo serenándose, y mirándola a los ojos. Teto abrió su boca pero enseguida la cerró, ambos estaban mirándose frente a frente a muy poca distancia, y fue entonces cuando la escucharon carraspear.
            - Aham…- Ambos miraron a Rin que se encontraba parada frente a ellos. Se había ido para cambiar su vestido de playa y ojotas por algo más cómodo, unos jeans, remera y zapatillas. Ahora, miraba la escena con el rostro enrojecido. Len observó a la rubia y luego a la chica que tenía frente a él, para luego volver a la rubia.
            - ¡Hola Rin-san!- Saludó sonriente.
            - ¡¿Cómo que hola Rin?!- Exclamó furiosa dándole un golpe en la cabeza.- ¡¿Qué rayos creen que están haciendo!
            - No espera… Rin…- La chica volvió a golpearle, y él tuvo  que empezar a correr para evitar otro golpea aún peor. Ambos se alejaron gritando, y Len saludó a Teto desde la distancia. La chica le devolvió el saludo y suspiró… Sin duda él era idéntico a Ted, pero Rin no era exactamente una copia de ella.

Instituto Vocaloid: Capítulo 10

Capítulo 10

            El primer día de clases jamás resultaba sencillo en un colegio nuevo, y mucho menos cuando las clases ya habían iniciado con anterioridad. Len y Rin ingresaron al salón lleno de estudiantes. Entre ellos lograron reconocer a Teto y Neru, junto con otros rostros que habían divisado caminando por el campus.
            - ¡Hola Neru-chan!- Len se le acercó sonriente, con Rin siguiéndole desde atrás disimulando su fastidio con una falsa sonrisa. Neru levantó la mirada y se quedó observando a Len con un tenue sonrojo, pero se apresuró en desviar la mirada antes de que alguien pudiera notarlo.
            - Hola, eto… Él es Len Kagamine, y ella es Rin Kagamine.- Introdujo, todos los miraron fascinados. En poco tiempo, ya conocían a todo el curso y no tardaron en ser apodados como gemelos, a pesar de que aún no se sabía con seguridad si era cierto.
            Rin aceptó con los brazos abiertos todas las preguntas de sus compañeros curiosos, y las respondía sonriente. Sin duda disfrutaba de ser el centro de atención, o al menos, la mitad. Len en cambio, no pudo evitar sonrojarse ante la excesiva atención y las preguntas, sobre todo las que venían de chicas curiosas por saber sobre su vida amorosa. Ambas rubias no pudieron evitar sentir curiosidad sobre este último asunto, al cual Len respondió con que era demasiado incómodo y cambió de tema.
            Las entrevistas duraron prácticamente todo el día, mientras que los jóvenes Kagamine hacían todos sus esfuerzos por amoldarse y llevarse bien con todos. Ese día tuvieron la mayoría de sus materias, Rin demostró su habilidad para el deporte mientras que Len demostró ser más del tipo intelectual. Claro, todos los estudiantes eran brillantes a la hora de música, la cual era más bien de historia sobre esta y presentaciones grupales en las que se les indicaba todo respecto a sus estilos, puntos débiles, y notas a mejorar.
            Cuando finalmente finalizaron las clases, todos los estudiantes se retiraron a sus respectivos “hogares”. Neru detuvo a Len justo a tiempo, él se detuvo mientras que Rin seguía caminando sin notar su ausencia, y cuando lo hizo, ya había desaparecido en el interior del salón.
            - Len-kun…- Empezó a decir nerviosa, obstruyendo la única salida de la habitación. El rubio se sentó en uno de los bancos sin notar que estaba atrapado, empezó a hamacarse relajadamente esperando que continuara.- Dime… ¿somos amigos?- Él se detuvo por un instante para mirarla sorprendido por aquella pregunta.
            - Pues supongo que sí.- Dijo sonriendo, sin dejar de mecerse. De pronto escuchó que alguien trataba de abrir la puerta desde el otro lado sin éxito.- Neru-chan, creo que deberías dejar pasar a esa persona… mira si es algo importante.
            - Puede esperar…- Contestó sin ceder a la persona del otro lado. Luego miró al chico con seriedad, pero él pareció no notarlo ya que seguía hamacándose con tranquilidad.- Len… ¿Tienes novia?- Esa pregunta lo agarró desprevenido, la puerta dejó de forcejear.- ¡Len!-  Llamó haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo. La puerta se abrió en ese instante, y Rin corrió hacia él.
            - ¿Estás bien?- Le preguntó, él se levantó tambaleándose un poco y apoyando su mano contra su nuca donde había recibido el golpe.
            - Claro, no te preocupes Rin-san.- La joven pudo sentir como Neru la fulminaba con la mirada desde su espalda.
            - ¿Preocupada yo? Solamente me aseguraba de que no hubieras… em… roto algo…- Contestó de forma desinteresada, aunque no muy segura de con qué excusarse.- Me refiero, sería terrible perder al único tecla dista de la banda…
            - ¡Len-kun!- En ese instante saltó la otra rubia a sus brazos y lo sujetó con fuerza, a su vez acarició la nuca del muchacho.- Lo lamento mucho… espero que estés bien…
            - Um… Neru-chan… ¿Podrías…?- Él trató de apartarla con delicadeza pero ella se sujetó con fuerza, Rin suspiró molesta al ver que estaba de más en la habitación. Se acercó dando pisotones y le arrancó el muchacho para llevárselo del brazo hacia la salida.
            Pero entonces algo los detuvo, ya que Neru decidió seguir sus pasos y tomar al joven del otro brazo para atraerlo de nuevo junto a ella.
            - Oigan.- El joven logró soltarse de ambas y las miró con seriedad, para luego decir con un suspiro.- Rin-san adelántate, yo enseguida te alcanzo…- Dijo con tono agotado, Neru sonrió triunfante al tiempo que le dedicaba una burla a la rubia.
            - No. Te espero, si tienes algo que decir, no creo que haya problema con que yo…- Bajó la voz sintiéndose avergonzada, después de todo ella era la que estaba de más allí.- Te veo más tarde.- Finalizó escapando de la habitación sin darle tiempo al rubio de reaccionar. Pudo escuchar como alguien la llamaba desde atrás por lo que decidió esconderse dentro de uno de los salones vacíos.
            El aula estaba perfectamente ordenada, el suelo reluciente y los bancos perfectamente alineados. El escritorio del profesor o profesora le pareció el lugar perfecto donde meterse, ya que tenía un hueco con paredes gruesas en el que cabía a la perfección.
            - Ya olvídalo, debe estar cansada por todo lo de hoy.- Comenzó a decir Neru. Ambos habían detenido frente a la puerta del salón en el que se escondía, Len estaba por abrir la puerta pero algo lo detuvo. Una mano sujetó la suya con suavidad, al tiempo en el que la joven continuaba.- Además quiero saber tu respuesta a mi pregunta…- Se creó un silencio por un instante, Rin había logrado escuchar aquella consulta y ahora le daba curiosidad la respuesta, aunque en el fondo sentía un agudo temor.
            - No, no tengo. Ahora si no te molesta…- Se escuchó como alguien giraba la perilla y la puerta se abría.- Rin-san… ¿Estás aquí?
            - ¡Por favor! ¡Déjalo de una vez! Seguro que esta en la casa tranquila tomando algo o viendo televisión… Len-kun, quiero preguntarte algo importante.- Él la ignoró, eso pudo notar desde su escondite. Ya que se escuchó como alguien caminaba por la habitación, abriendo los lockers que no tenían candado para luego cerrarlos con cuidado.- ¡Len! ¡Escúchame! ¿Ya saben si ella es tu hermana?- La búsqueda se detuvo, y se escuchó como caminaba de nuevo en dirección por donde había venido y se sentaba sobre uno de los bancos.
            - No, no estamos seguros… Pero Meiko dijo que ya que el padre de ella no sabía nada y no podemos comunicarnos con mi madre, lo mejor sería una prueba de ADN, aunque claro, como nos encontramos en un instituto tan aislado puede que los resultados tarden en llegar. En fin, ya enviamos las pruebas si es que quieres saber.
            - Ah… ¿Y que piensas al respecto?
            - Pues creo que las pruebas de ADN son muy efectivas en estos casos, ya que desde hace años se utilizan y…
            - No, me refiero a si ella es tu hermana.- Se escuchó un suspiro de parte de Len, luego como se reacomodaba sobre el banco.- Y no me digas que no sabes, simplemente quiero saber si te gustaría o no.
            - Ah. Eso… Pues, Rin me cae muy bien así que lo me molestaría tenerla por hermana.- Respondió con tranquilidad, Neru dio un salto de alegría y se abalanzó sobre el rubio.
            Mientras ambos se retiraban aún riendo por lo ocurrido, Rin se encontró a si misma envuelta en lágrimas. Dio un suspiro, y luego abandonó su escondite. Cuando llegó hasta la casa, Len y Neru estaban hablando entretenidamente en la entrada.
            Ambos bromeaban entre sí mientras esperaban que le abrieran la puerta al muchacho. Alguien les respondió diciendo que enseguida le abría, y se hizo un silencio. La joven se acercó al muchacho lentamente, con los labios listos para besarlo.
            - ¿Qué estás haciendo?- Ambas se quedaron heladas, Rin de pie lista para interponerse y Neru con los labios en forma de pico.- De esa forma nunca podrás silbar… Ah, hola Rin-san.- Saludó el rubio redirigiendo su atención.- En ese instante Meiko abrió las puertas y se quedó observando a los tres jóvenes.
            - Adiós Neru-chan.- Se despidió el muchacho entrando a la casa.- Buenas tardes, Meiko-sempai.- Agregó, luego volteó para ver a Rin que seguí parada frente a la entrada junto a la otra rubia.
            - Ehm… ¿Quieren pasar?- Preguntó las castaña haciendo un esfuerzo por sonar agradable, aunque en realidad tenía pocos deseos de recibir una visita de la rubia de cabello largo.
            - Oh. Claro.- Rin corrió hacia la entrada, tomó el picaporte, y la cerró con prisa junto con un “Nos vemos mañana.” para la petrificada Neru.
            Dentro de la casa, se encontraron con Luka y Miku discutiendo con los muchachos, estos últimos respondían protegiéndose detrás del sofá. Meiko suspiró al tiempo que los gemelos miraban la escena con las preguntas escritas en sus rostros.
            - Estábamos discutiendo respecto a qué estilo utilizar para la apertura del festival musical que se acerca. Por un lado, tenemos los que quieren hacer un estilo playero y por el otro, cualquiera menos ese.
            - ¡¿Acaso no creen que nos veríamos bien en bikini?!- Gruñó Miku, ambos chicos se sonrojaron y Luka le lanzó una lata de atún a la cabeza de Gakupo.
            - ¡Por eso mismo! ¡No queremos!- Respondió Kaito, ya que su compañero había quedado grogui.
            - ¡¿Por qué?!- Él se sonrojó ante la pregunta, Len suspiró ante la obviedad.
            - No quiere que ningún otro chico te vea, y creo que es lo mismo por parte de Gakupo…- Luka miró furiosa al samurai y se puso de pie.- Pero con Luka.- Agregó el muchacho haciendo que esta se sonrojara, y desviara la mirada fingiendo que no le importaba.
            - Muy buen análisis.- Felicitó la castaña dándole unas palmaditas en la espalda, mientras Rin miraba a todos sorprendida por los hechos.
            - Aún así, creo que por el tiempo que estamos teniendo sería excelente para no cansarnos en la apertura.- Insistió Luka, ahora que había recuperado el color natural de su rostro.
            ­- Sí, sí… ¡Lo que dijo!- Asintió Miku, luego miró a los gemelos.- ¿Ustedes están de acuerdo verdad?- Sonrió, mientras Len se sonrojaba y bajaba la cabeza, Rin lo miraba furiosa.
            - Eto…- La rubia lo meditó por un instante, seguramente estarían más cómodos pero la verdad no le apetecía. Sin mencionar que los trajes de baño siempre pueden terminar revelando algo accidentalmente.- ¿Por qué mejor no hacemos un estilo… con vestidos de playa?- Sugirió tratando de cambiar la idea. Ambos muchachos la miraron con admiración.
            - ¡Gran idea Rin-chan!- Exclamó Kaito sonriente, al tiempo que Gakupo asentía ahora recuperado del golpe.
            - Um… Podría ser… ¿Tú que opinas Len-chan?- Preguntó Meiko que seguía parada a su lado, el niño levantó sus hombros.
            - ¿No te gustaría ver a Rin-chan en bikini?- Interrogó Miku tomando a la rubia de los hombros.
            - Me da igual.- Contestó cortante, luego dejó su mochila y tomó unos libros.- Me voy a la biblioteca.- Agregó y se retiró.
            - Eto…- La pequeña se quedó helada, al igual que Miku que la seguía sujetando.
            - Idiota.- Murmuró Miku Hachune, quien apareció de de repente dentro de uno de los muebles de la alacena, para luego cerrar las puertas. Miku se le acercó furiosa, pero al abrirla se encontró con nada más que tazas y platos.
            - ¿Huh?

Instituto Vocaloid: Capítulo 9

Capítulo 9

            - Les diré qué…- Propuso Miku ingresando de nuevo a la casa, ambos gemelos se le acercaron rápidamente pero ella puso la cámara en alto estirando su brazo.
            - Por favor Miku-nee, damos esa cámara…- Pidió Len haciendo su mejor carita de niño bueno, Rin lo imitó.
            - ¿Y para que la quieren?- Preguntó, esforzándose por no rendirse ante esos rostros llenos de irresistible dulzura.
            - Sólo queremos ver la foto…- Respondió la rubia inocentemente, pero la de coletas sólo estiró más su brazo.
            - ¡Jamás se las daré y…! ¿A dónde se fue Len?- El joven reapareció acompañado por el muchacho de cabellos azules.
            - Kaito-nii… ¿Podrías ayudarnos?
            - Claro, Miku-chan entrégame la cámara.- Ordenó poniéndole la palma de su mano para que se la entregara.
            - Mm… ¡No!
            - Lo intente.- Suspiró dándole la espalda, ambos gemelos se golpearon la frente.- Oh… que lástima que alguien tan hermosa cargue una cámara tan pesada…
            - ¿Her-hermo…?
            - ¡Ajá!- Kaito prácticamente le arrancó la cámara en ese momento de confusión y tartamudeos. Miku se quedó parada con las mejillas teñidas de rosa, que se fueron oscureciendo hasta llegar a un rojo furioso.
            - ¡Kaito!- La joven saltó encima de él y ambos empezaron una feroz lucha en el suelo, llena de gritos de terror, por parte del supuesto valiente príncipe azul,  y  feroces rugidos, de la chica conocida como una dulce princesa de cabellos verdosos.
            - ¿Deberíamos intervenir?- Consultó el rubio mientras observaba la nube de polvo que cubría a los otros luchadores.
            - Nah… seguro terminaran rompiendo la cámara al final.- Contestó simplemente, sin preocuparle que otra cosa romperían… ni aunque fuera uno de sus huesos.
            - Chicos… ¿Quién puede…?- Meiko entró a la habitación y se endureció al ver la pelea.- ¡Ustedes dos sepárense!
            - Creo que no te escuchan en este momento…
            - A todo esto… ¿Qué es lo que necesitas Meiko-nee?- Interrogó Len curioso, la castaña sonrió.
            - Es que necesito que alguien vaya a comprar unas cosas en la tienda que olvidé por la fiesta… Luka no puede porque está estudiando, Gakupo tampoco porque la está ayudando con historia… o sirviéndole como bolsa de boxeo… yo no puedo porque tengo que empezar a preparar el almuerzo, y por lo que veo, Kaito y Miku tampoco están disponibles.
            - Yo iré.- Se ofreció el joven  sonriente, ella lo miró con sorpresa.- Así de paso recorro un poco más el lugar.- Agregó, ella asintió levemente.
            - ¡De acuerdo! Por cierto, dime Rin-chan… ¿Tú sabes cocinar?- La chica negó con la cabeza al tiempo que Meiko sonreía aún más.- ¿Y te gustaría aprender?
            Esa mirada mostraba deseos y esperanza. A pesar de que ella realmente no estaba interesada, no encontró las palabras para negarse.
            - ¡Hai!- Exclamó con todo el entusiasmo posible, provocando una risita del joven Kagamine. Ella lo fulminó con la mirada, pensando que se burlaba de su penosa manera de actuar pero él sin embargo negó con su cabeza manteniendo su brillante sonrisa.
            - No puedo esperar... ¡Suerte!- Le dijo dándole unas palmaditas en la cabeza, luego le hizo un gesto de despedida a la castaña, quien le lanzó una libreta con la lista de víveres a comprar, y se retiró.
            Las clases de cocina dieron por inicio. Meiko encendió la ornalla eléctrica mientras tomaba una olla y un paquete de fideos con salsa al verdeo y pollo instantáneos. Rin suspiró aliviada al darse cuenta de que no sería cocinar a la antigua, como solían hacer sus antepasados y los chefs profesionales… Cortando trozos de carne y verduras con herramientas afiladas, pero se equivocaba. La castaña sin duda aprovecharía de la tecnología pero sin embargo, una vez que puso todo a prepararse reveló de la heladera unas cebollas de verdeo, y de una alacena tomó una tabla y un cuchillo.
            - ¡Cebollín!- Dándole una patada al joven de pelo azul para impulsarse por los aires, Miku dio un salto hacia las cebollas pero Meiko la esquivó con habilidad. Apoyó las cosas sobre la mesada de la cocina y miró a la rubia al tiempo que apuntaba a aquellos elementos.
            - Rin-chan, córtala mientras me encargo de ella.- Empezó entonces una batalla feroz contra la chica de cabellos verdosos, que intentaba a toda costa tomar aquellas verduras. La pequeña se había quedado absorta ante la escena y miraba la lucha que ocurría frente a ella.- ¡Vamos! ¡No voy a retenerla y cocinar a la vez!
            Ella asintió y se puso a la obra, tomó el cuchillo con su mano temblando, pero Meiko otra vez pegó un grito antes de que pudiera dar el primer corte. Le recordó que debía lavar las verduras antes de cocinar, y la pequeña no pudo evitar sentirse más incompetente ante algo tan elemental. Tomó el rociador antibacterial que se encontraba junto a la canilla y roció la verdura que quedó limpia ante las gotitas devoradoras de gérmenes y suciedad.
            Comenzó de nuevo y dio el tembloroso primer corte, luego el segundo y así sucesivamente hasta que ganó confianza con el cuchillo. Cuando ya iba la mitad, después de todo no se animaba a ir rápido por temor a perder un dedo, Meiko ya había dejado inconciente a la chica junto al de cabellos azules y se había posicionado a su lado. Le empezó a señalar los defectos de sus cortes, y a explicarle como mejorarlos con velocidad, y sin perder los dedos. También, le explicó que preparaba la comida instantánea con esos acompañamientos ya que la hacían más saludable, pero sin perder la rapidez.
            Cuando la comida estuvo lista, Len ya había regresado y preparado la mesa. Todos comenzaron a comer y a disfrutar de aquella delicia. Miku prácticamente comía sopa, ya que tomaba todo lo que podía de la salsa de verdeo sin preocuparse en los fideos.
            - Es una especie de obsesión… Como podrán ver, no se trata de ninguna princesa como la que aparenta.- Explicó Kaito que ahora también estaba despierto, y sujetando un hielo contra su nuca. La chica le gruñó con comida aún en la boca, ante el comentario. Él le sonrió, y ella bajó su mirada sonrojada.
            - ¿Ustedes dos son novios?- La niña los miró con curiosidad, ambos se pusieron completamente colorados. Meiko comenzó a reírse, mientras Luka pedía más para beber como si no pasara nada en absoluto.
            - ¡Claro! Desde el primer día que están juntos esos dos tórtolos, aunque parece que son lo únicos que no lo saben…- Dijo la castaña sin parar de reír, Gakupo le sirvió su bebida a Luka siguiendo el juego de la indiferencia. Ambos parecían tratar de evitar cierto tema pero no lograron salvarse.- ¡Igual que esos dos! ¡Hip!- Señaló entonces a la pareja, que apartó su mirada como si no la hubieran escuchado.
            - Creo que Meiko-san ha bebido demasiado…- Comenzó a decir la chica de cabellos rosados.
            - Concuerdo, lo mejor será que la lleves a su cuarto.- Asintió el samurai señalando a la castaña que había empezado a hamacarse en su asiento sin dejar de reír.
            - ¿Por qué tengo que hacerlo yo?
            - Bueno, puedo hacerlo si quieres…- Recibió un puñetazo de la chica con mejillas ardientes y mirada furiosa.
            - ¡Cállate pervertido! ¡No dije que no fuera a hacerlo!- Y con eso levantó a Meiko y se la llevó a la habitación, demostrando su fuerza a pesar de su frágil figura. Mientras tanto, Kaito le alcanzó su hielo al malherido.
            - Lo necesitas más que yo…- Suspiró al tiempo que el otro asentía con depresión por la derrota.
            - Quizás no debí preguntar…- Murmuró Rin sintiéndose culpable por los acontecimientos, pero Miku y Kaito comenzaron a reír.
            - No te preocupes, no hiciste nada malo…- Dijo la joven con expresión de pura alegría.- Pasa todo el tiempo…
            - Sí, además después de todo es verdad lo que dijo Meiko-san acerca de Miku-chan y yo…- Ella lo miró con cara de asombro, empezó a sonrojarse pero lo ocultó tras una risa nerviosa.- Me refiero a que ella gusta de mí…
            - ¡¿Qué dices?! ¡Tú fuiste el que me llamó hermosa!
            - Era una distracción…
            - ¡Distracción mis coletas! ¡Yo te gusto!
            - ¡No yo!- Su discusión absurda dio por inicio, y Gakupo se retiró a rastras a su habitación aún sin superar su ataque de depresión. La rubia miró a su alrededor notando que Len estaba parado a su lado con unos platos en sus manos.
            - ¿Vas a seguir comiendo?- Le preguntó, al parecer ya se lo había preguntado varias veces porque su voz sonaba algo cansada. Ella negó con la cabeza y él retiró el plato, para dejar la mesa libre y poner los trastos en el lavador automático.
            Luka no tardó en regresar a llevarse a Gakupo para estudiar, el día seguía y este había sido sólo el almuerzo. Len se retiró de la casa poco después, diciendo que iría a buscar en los archivos de la biblioteca todo lo que tenía por estudiar, ya que como era del nuevo reparto estaba una semana atrasado… aunque tampoco fuera mucho. Le ofreció a la rubia que trabajaran juntos en el estudio del lugar, ya que ella también tenía que completar su carpeta.
            Cuando regresaron, Meiko ya se había tomado unas píldoras que la recuperaron de su estado de borrachera y le felicitó a Len por su buen trabajo en la selección de víveres, ya que todos eran de los más frescos, parecían poseer un excelente sabor y aroma. Mas tarde comprobaron la calidad del sabor, y fue así como Len se convirtió en el comprador de aquella “familia”, mientras que Rin se transformó en la aprendiza de la castaña.
            Esa noche se deleitaron con un gran banquete, ya que al día siguiente ambos jóvenes tendrían su primer día de clases oficiales. Len tuvo la oportunidad de ayudar en la cocina mientras que Rin puso como excusa que tenía que terminar de preparar su carpeta. Terminaron de cenar, se ducharon y todos se acostaron a dormir, sin tener la menor idea de lo que les aguardaba al día siguiente.

Instituto Vocaloid: Capítulo 8

Capítulo 8

            A la mañana siguiente, los incandescentes rayos del sol forzaron a que la joven Kagamine abriera sus ojos. Se levantó risueña y miró a su alrededor.
            - Ah cierto…- Suspiró recordando que ahora vivía con los demás estudiantes vocaloids. Examinó la habitación de paredes blancas.
            No era muy amplia, con una enorme ventana con cortinas… que habían olvidado cerrar. Tampoco tenía muchos muebles, sólo la literas, un escritorio con una computadora y dos armarios con puertas de espejo.
            La joven abandonó la habitación para buscar a su compañera, quien seguramente estaría desayunando. Al salir se encontró frente a frente con Len, quien estaba ligeramente despeinado y con algunos mechones mojados, ya que había pasado por el baño donde se lavó el rostro con agua fría.
            - Buenos días… ¿Ya se te fue el mal humor?- Un golpe en la cabeza fue lo que recibió por respuesta.- Creo que no…
            - Ni te molestes en hablarme…- Caminó hacia la cocina, pero estaba vacía, al igual que el living.
            - Tampoco están ahí…- Comentó Len desde atrás cuando ella caminó hacia los cuartos, todos vacíos.
            - ¿Qué rayos? Esto no puede ser posible…- Farfulló mirando de un lado a otro sin encontrar la más mínima pista del paradero de sus compañeros.
            - Quizás fueron a comprar algo o estén ensayando.- Consideró el rubio, ya que ninguno se había molestado en fijarse en la supuesta sala de ensayos.
            - ¡Claro!- Salió disparada hacia la habitación, con Len siguiéndole desde atrás. Tocó la puerta, Miku la abrió cuidadosamente pero sólo lo suficiente como para revelar la mitad de su rostro.
            - ¡Buenos días Rin-chan! ¡Buenos días Len-chan!- Saludó, sin dejarles ver que ocurría detrás de ella.
            - ¿Ocurre algo Miku-nee?- Consultó Len tratando de ver que pasaba del otro lado, sin éxito.
            - Todo listo…- Escucharon a alguien murmurar, al parecer Kaito. Miku sonrió aún más, abrió la puerta y se apartó del camino de los gemelos.
            Ambos ingresaron, la habitación estaba a oscuras hasta que…
            - ¡Sorpresa!- Exclamaron todos al unísono. La habitación de paredes cubiertas por aislantes acústicos. Había un bajo azul colgado en la pared, un amplificador en el suelo, un teclado nuevo y un equipo de disk jockey. También había unos escritorios con hojas de partituras, algunas en blanco y otras llenas. Al fondo se podía distinguir un equipo de control de voz, entre otras cosas, y frente a este una pequeña habitación de vidrio con micrófonos en el techo y auriculares sobre una mesita. Todo el lugar había sido decorado con guirnaldas y globos, y una mesita de plástico contenía una gran variedad de pastelitos, jugos, té y chocolate caliente.- ¡Bienvenidos al grupo “Roza”!
            - ¡Muchas gracias!- Todos empezaron a reír y la fiesta dio por inicio. Len miró el chocolate con desconfianza por lo que decidió tomar un té, mientras que Rin se decidió por jugo de naranja.
            - ¿Les gusta?- Comentó Kaito mostrando su bajo, que tenía un pequeño sticker con un helado de diferentes colores, los cuales cambiaban al moverlo.
            - Un fender… ¿verdad?- Dijo Len, mientras que la rubia lo miraba con curiosidad… ¿Cómo era que sabía eso?
            - Efectivamente… ¡Pero hablaba del sticker!- Lloriqueó tontamente.
            - Am… Luka-san…- Len dirigió su mirada a la peli rosa, Rin imitó su acción preguntándose que estaría pasando.- ¿Tocas algúno de esos instrumentos?
            - Hai, el violín.- Respondió sencillamente señalando al  objeto de madera.- Igual no soy muy buena, aún estoy aprendiendo.- Sonrió.
            - Deberían escucharla para entender a lo que se refiere…- Gakupo terminó bañado en crema de leche, Luka respiraba furiosa después de lanzarle la tarta.
            - ¡Cállate!
            - Oye… sólo era un comentario.- Indicó inocentemente mientras que la chica se le lanzaba hecha una furia.
            - Quizás no debí preguntar…- Dijo Len alejándose de la pareja, se detuvo ante el equipo de Disc Jokey.
            - Gakupo suele manejarlo o sino Meiko, incluso Luka sabe de ellos aunque prefiere practicar con su violín. También saben manejar aquellos tableros… Ellos nos ayudan cuando necesitamos efectos de sonidos y esas cosas…- Indicó Miku desde atrás, provocando que el chico saltara del susto. Ella rió y se le acercó para explicarle un poco más de los papeles del grupo, y también llamó a Rin para de paso informarla también.- Bueno, todos nosotros somos buenos cantantes… Aunque claro diferimos en géneros, y estilos. Como sabrán esta en una academia para gente con grandes talentos, por lo que no sólo somos buenos en cantar, o al menos no en este grupo… Hay algunos que ni siquiera cantan.- Explicó.- En fin, algunos son habilidosos para manejar equipos como Meiko, Gakupo y Luka. Otros tocan instrumentos, como Kaito con el bajo, quien incluso sabe algo de guitarra, o Luka con el violín… Yo por mi parte son cantante, bailarina y compositora.
            - ¡Eso es genial Miku-nee!- Exclamó Len lleno de admiración, Rin lo miró molesta… ¿Qué acaso no le bastaba con Neru?
            - Gracias, en fin… Los demás también bailan y todo, claro que no están tan especializados, o simplemente no es por talento nato. Por cierto, ¿qué es lo que saben hacer?- Preguntó, Meiko se adentró en la conversación.
            - Oh, bueno Len es un excelente pianista… y además canta.
            - ¿Piano? ¡Eso es genial! Con razón Meiko-nee fue a comprar un teclado esta mañana… Ya veníamos necesitando uno…- Dijo Miku sonriendo, luego dirigió su atención a la niña.- ¿Qué hay de ti Rin-chan?
            - Bueno, al igual que ustedes canto, también sé componer un poco…y bailar.- Sonrió con mejillas rosadas, después de todo a Len le había gustado… Sacudió su cabeza con fuerza… ¿Qué le estaba pasando?
            - ¡Que linda!- Exclamó Meiko apretándole las mejillas.- ¡Tengo una idea! ¿Por qué no cantan un dueto así todos conocen sus voces?
            - ¡Gran idea!- Asintió Miku.
            - La verdad yo también tenía algo de curiosidad…- Agregó Luka, acercándose al igual que el resto de la banda.
            - Eto… ¿Y qué podríamos cantar?- Preguntó el rubio tímidamente. Miku miró a Rin de reojo antes de responder con una sonrisa muy suya.
            - Pues… ¿Saben leer partituras?- Ambos asintieron y su sonrisa se ensanchó, en poco tiempo volvió con un par de estas, las cuales repartió.- Listo, esta es una de mis composiciones favoritas… espero que sea de su agrado.
            - Pero… ¿No se supone que sea Romeo y Julieta?- Ella ignoró la pregunta de rubio y empujó a ambos dentro de la cabina de vidrio.
            Ambos se miraron nerviosos una vez que pusieron los auriculares y la música inició, al parecer ya tenían la versión acústica grabada. Rin empezó a cantar con una voz dulce y joven, y luego Len se le unió… Ambas voces se fusionaron en una en poco tiempo, pero esa fusión era diferente a la de Kaito y Len, esta fusión era mágica.
            Los ojos de Miku se iluminaron junto a unas lágrimas de emoción, Luka los miró sonriente y distraídamente apoyó su brazo sobre el hombro de Gakupo, quien se sonrojó y luego sonrió. Kaito también sonreía, y dirigió su mirada a Miku, quien al notarlo se sonrojó al igual que lo había hecho el samurai.
            A medida que iban cantando y comprendiendo la letra, empezaron a sonrojarse. Ninguno de los dos se atrevían a mirarse, o al menos, no sin disimularlo. Cuando ya estaban finalizando la canción sus miradas se encontraron, y su sonrojo se hizo mas intenso y entonces… una luz los cegó.
            - ¡Listo! ¡Que linda foto!- Exclamó Miku mirando la pantalla de su cámara digital mientras corazoncitos parecían volar alrededor de la joven sonriente.
            - ¡Miku!- Ambos tiraron sus papeles al suelo y abandonaron la habitación para correr hacia donde estaba la chica de coletas. Esta a su vez, empezó a correr sin parar de reír.
            - ¡Vuelve aquí y dame esa cámara!- Gritaba la rubia mientras la perseguía por el pasillo, sin  poder evitar resbalarse al seguir descalza.
            - ¡Miku-nee! ¡Por favor espera!- Decía Len, por su parte, mientras trataba de atraparla sin éxito.
            Pero ninguno lograba alcanzarla, ya que ella era de piernas largas y realmente rápidas. Al final escapó por la puerta al exterior, sosteniendo su cámara triunfante. Pero entonces una idea triste se cruzó por su mente.
            - ¿Y si realmente son hermanos?- Volvió a mirar a la imagen de píxeles con rostro melancólico, pero al final volvió a sonreír.- No… eso jamás… ¡Sólo hay que verlos!

Instituto Vocaloid: Capítulo 7

Capítulo 7

“Era un lindo día. Meiko, Luka, Miku y Rin habían salido a comprar unas cosas y luego se habían detenido a tomar unos licuados.
- ¡Las películas románticas son geniales!- Repetía la joven de cabellos verdosos una y otra vez.
            - Son puras boberías…- Murmuró Luka sin apartar su mirada de una revista, la cual no parecía tener título ni portada.
- Dí lo que quieras… ¡Tu no sabes nada! ¿Verdad Rin-chan?
- ¿Eh? ¿Por qué me preguntas a mí?- Interrogó la rubia que hasta el momento lo único que había hecho era observar.
- Oh, vamos… No vas a decirme que no tienes a nadie especial…- Canturreo dándole unos codacitos en el brazo. Meiko y Luka suspiraron, ambas se encaminaron hacia una tienda donde un enorme vestido victoriano color rosa y rojo se asomaba en la vidriera.
            - ¿Especial? ¿Cómo quién?
            - Pues… hoy parecía que te estabas llevando realmente bien con Len, después de todo por eso estamos aquí…- De la nada aparecieron en la plaza, con unos atuendos más casuales.- Bueno, al menos hasta que llegó tu rival…
            -¿De qué hablas?
            - No me digas que no te diste cuenta…- Señaló a un lado de los árboles, Len y Neru estaban allí en una especie de picnic. Ambos, por alguna razón usaban trajes de épocas pasadas… Len un elegante traje amarillo con pañuelo blanco, y Neru un vestido amarillo con franjas negras… “Más bien disfraz de abeja” Pensó Rin sintiéndose molesta.
            - ¡Te vez muy linda Neru-chan!- La pareja volteó al notar que eran observados.- Buenas tardes, Miku-chan… Rin-san…- Saludó, ahora Rin y Miko también vestían aquellos vestidos. El de Rin era uno amarillo con decoraciones en negro y una roza, y el de Miku similar pero en verde. A pesar de que su aspecto era fantástico, Len sólo le dedicó una mueca de cordialidad, mientras que a Miku miraba con admiración y a Neru con un sonrojo en sus mejillas.
            - ¿Notaste que eres la única joven a la que llama –san?- Comentó su amiga, quien ahora se hamacaba a su lado en los juegos.
- P-pero eso es porque apenas y me conoce… y…
- ¿Acaso no es tu hermano después de todo?- Volvió a mirar en dirección al pinic privado, pero ya no había nada.- ¿Len?- Volvió a girarse pero todo había desaparecido, estaba sola.
- Es verdad… tú no puedes ser mi hija.- Dijo una voz paternal… Ella empezó a sentir que caía, como si la arrojaran a una caja… a la oscuridad, y la única salida se cerró frente a sus ojos junto con la única luz que quedaba.”
- ¿Rin estás bien?- Abrió sus ojos confusa, para su sorpresa se encontró con un rostro similar al suyo.
- ¿Len? ¿Len-kun?- Rápidamente miró a su alrededor, estaba en el living junto a Miku que miraba los créditos de la película en el suelo, mientras que ella estaba cómodamente acomodada en el sofá.- ¿Y Meiko-san? ¿Donde está Luka?
- Luka-san se fue a dormir a su cuarto cuando terminó la película, y Meiko-san está calentando algo para tomar.- Explicó con voz tranquila. La rubia lo miró desconsertada, luego notó un par de bolsos apoyados junto a la puerta de entrada.
- ¿Qué…?
- Él acaba de llegar, y ella pensó que le haría bien algo para calentarse.- Explicó Miku sin apartar la mirada del televisor, pensando que la chica preguntaba que hacía la castaña en la cocina a esas horas de la noche.
- Por cierto… ¿Te encuentras bien Rin-san?- Preguntó el joven, ella lo miró con ojos lagrimosos. Él estaba bastante arreglado, de camisa y pantalones de terciopelo… perfecto para salir y tener una…
- ¿Estabas en tu cita con Neru?- Eso despertó la atención de la joven de dos coletas, quien miró al rubio enrojecido y la joven enojada.
- No es algo de tu incumbencia…- Respondió apartando su mirada, con eso supo que era cierto.
- ¿Quién quiere chocolate caliente?- Canturreó Meiko al tiempo que repartía unas tazas y encendía la luz de la habitación.
- Muchas gracias.- Dijo Len tomando su taza, primero la sopló y luego bebió el primer sorbo.
- Oh… me olvidaba.- Ambas mayores miraron al rubio con una cálida sonrisa.- Puedes llamarme Miku-nee, Onee-chan o Miku-sensei…
- ¡Miku-chan!- Le retó Meiko, pero en seguida volvió a sonreír.- Puedes llamarme Meiko-nee o sólo Meiko… Si necesitas algo no dudes en avisarme, igual puedes contar con cualquiera de esta casa… excepto Kaito que sencillamente no sirve para nada…

XD ESCENA EXTRA XD
Nota: Su lectura no afectará el progreso de la historia, se recomienda no leer si es que le interesa terminar el capítulo.
En el cuarto de los chicos, tranquilo, silencio… y sobre todo oscuro. Nada podría quitar aquella tranquilidad, nada que no fuera…
- ¡Achu!- El samurai se cubrió con su almohadón justo a tiempo, evitando a sí cualquier cosa que podría escarpársele al joven de cabellos azules.
- Creo que pescaste un resfriado…
- Nah… Alguien debe estar hablando de mí. Seguro alguna fan desconsolada por mi ausencia…- Un almohadazo fue lo que recibió haciéndo que se cayera hacia atrás y que su cabeza chocara contra la pared.
- ¡Ya cállate!... y buenas noches. ^^
XD FINAL DE ESCENA EXTRA XD

- Muy bien, Miku-nee… Meiko-nee…- Asintió con una adorable sonrisa, ambas  empezaron a pellizcarle las mejillas y despeinarlo.
- Aw… es tan tierno….- La castaña apretaba las mejillas dejándolas rosadas, lo que hacía que quisiera volverlas a apretar ante tan dulce color.
- ¡Con razón tuvo una cita!- Rió Miku sin dejar de despeinarlo.- Es tan tierno…
- Oigan… Por favor… ¿Podrían…?- No había caso, sencillamente nadie podía detenerlas una vez que iniciaban.- Rin-san… ¿Podrías ayudarme por favor?- Ella le ignoró, tomó la caja del DVD mientras bebía otro sorbo de su chocolate.
Así que de ahí había sacado la idea de los vestidos… La caja tenía imágenes de los personajes, todos de la época victoriana y una breve narración.
- Bla bla… reino de la inhumanidad… Ah… hermanos separados al nacer… bla bla… sirviente que se enamora…- Todo su sueño era sólo producto de los diferentes diálogos de la película, y las pocas imágenes que había llegado a ver.- Vaya, esta historia podría ser mucho mejor si no le hubieran hecho tan mala adaptación…
- ¿Quién tuvo una cita? Si… tú…- Reía Miku mientras el chico enrojecía furiosamente, bueno, aún más.
- Pero… ¿No son muy chicos para este tipo de cosas?- Murmuraba Meiko sumida en sus pensamientos, aunque sin dejar de apretar la mejilla del joven.
            - ¿Qué película vieron?- Interrogó inclinándose hacia la rubia, y de paso deshaciéndose de las otras mayores. La joven no pudo evitar sonrojarse al tenerlo tan cerca, mientras leía la contratapa de la caja del DVD.
            - Una película hermosa…- Miku empezó a parlotear de forma rápida, sin siquiera parar para respirar. Contaba cada segundo de la película y con lujos de detalles, por suerte, Meiko logró callarla haciendo que se bebiera su chocolate.
            - Ah… eso lo explica todo.- Len se apartó y le dedicó una tierna sonrisa a Rin, quien parpadeó varias veces confusa.
            - Que raro… Pensé que ustedes dos estaban peleados.- Comentó Meiko mirando la tierna sonrisa del niño, y la confusión de su reflejo.
            - Oh… ¡Lo olvidé!- Admitió el joven riéndose con una mano detrás de la nuca.- Bueno, es tarde… Así que buenas noches.- Se despidió despeinando los cabellos rubios de la aún aturdida rubia, y luego dándoles un respetuoso saludo a las otras dos chicas.
            - ¿Qué le pasa?
            - Ah, quería darle sabor al chocolate así que le puse unas gotas de sidra…- Explicó la castaña inocentemente, justo a tiempo para que Rin escupiera en su taza.
            - ¡¿Qué hiciste qué?!
            - Eso no importa ahora.- Miku la tomó de la muñeca y se la llevó rápidamente a la pieza, cerrando la puerta tras de sí.- Ahora dime… ¿Cómo que Len-chan tuvo una cita con Neru-san?- Le preguntó soltando a la rubia, sin parar de saltar de la emoción. Pero entonces vio la seriedad de su amiga y se detuvo.- ¿Qué ocurre?
            - Nada…- Mintió, sus manos se dirigieron a su cabello inconcientemente. Al notarlo apartó sus manos rápidamente y sacudió su cabeza, aunque ya se estaba sonrojando.- Eto… Mejor vamos a dormir.
            - ¡Au! ¡Pero yo quería saber…!- Protestó, pero simplemente fue ignorada. Al final, ambas se durmieron… o al menos eso parecía.
            Después de aquella pequeña siesta, lo último que Rin quería era dormir. Se puso cuidadosamente de pie, evitando despertar a la joven que dormía en la litera superior, y abandonó la habitación.
            - ¿Len-kun?- Una luz estaba encendida en la cocina, se acercó cuidadosamente para encontrarse con el rubio que tomaba un baso con agua con cara mareada.- ¿Qué acaso nunca has tomado unos sorbos de sidra? ¿Acaso te cayó mal?
            - ¡¿Era sidra?! Con razón…- Lo observó cuidadosamente, él solía ser más listo que eso.
            - No es eso… ¿Verdad?- Consultó, él dejó de reírse para mirarla con seriedad. Una suave sonrisa se formó en su rostro, se acercó a la rubia para que estuvieran frente a frente.
            - Como habrás notado… hoy, yo… bueno… salí con Neru.- Empezó, ella asintió a la espera de que continuara.- Bueno, entonces fuimos a comer algo y…
Abrió bien grandes sus ojos, él seguramente había terminado por besar a Neru. Rin empezó a caminar hacia atrás, sin pensar en las cosas con las que podría tropezar.
            - Um… no tienes por qué contarme, no es de mi incumbencia…
            - ¡Cuidado!- Tomó su muñeca y la tiró hacia él, evitando que diera el último paso hacia el mueble de puerta de vidrio con seguramente las copas y los platos más finos.
            - Um…- No pudo evitar sonrojarse al tenerlo tan cerca de ella, pero de nuevo se apartó.- ¡No necesito que me cuides!
            - ¿Estás bien?- Cuestionó alarmado, ella suspiró. Era difícil tener cerca de aquel chico, no porque fuera desagradable, al contrario.
            - Si, es que… tu…- Enmudeció… ¿Qué se supone que iba a decirle? ¿Que le molestaba que él hubiera besado a una chica?
            - Ah… Ya sé.- Lo miró sorprendida, pero él empezó a reírse haciendo que se sintiera avergonzada.
            - Lo lamento… ¿Te diste cuenta de que te escuché hablar mientras dormías?
            - ¡¿Qué hiciste qué?!- Su rosa avergonzado se tornó un rojo de furia aculada.
            - Cálmate… no grites…- Pidió poniendo un dedo frente a sus labios.- Acaba de llegar y tú estabas diciendo algo desde el sillón… Pensé que me habías llamado y que me estabas hablando…
            - ¡Eres un…! ¿Uh?- Sus ojos se quedaron como dos puntitos mientras otra vez se producía un cambio de color en su rostro.- Ah… ¿Y-y qué te decía?- Se animó a preguntar, aunque por su sonrisa prefirió no haberlo hecho.
            - Pues primero me llamabas, y luego llamaste a tu papá…- Ilustró, rió algo avergonzado.- Tal vez no debería reírme, pero cuando leí de qué trataba la película entendía todo… y considerando lo ocurrido hoy.
            - Ah…- Fue lo único que se le ocurrió decir, ahora pudo relajarse un poco. Contempló al joven, ahora más tranquila, notó que se había cambiado y estaba con un short y musculosa blanca para dormir.
            - Por cierto, si no estabas enojada por lo de los sueños... ¿Entonces por qué era?- Examinó el muchacho. Ella miró al suelo, su sonrojo volvió una vez más.
            - Es que… en tu cita con Neru-san… tú y ella…- Una lágrima se le escapó del ojo derecho, no quería decirlo… ni siquiera pensarlo.
            - Comimos una pizza… ¿Qué tiene?- Interrumpió el joven, extendió su mano y con un dedo le corrió la lágrima. Rin levantó su cabeza con lentitud, una vez que lo miró de frente, un rojo intenso invadió su rostro.
            - ¡No me refiero a eso tonto! ¡Grandísimo tonto!- Empezó a gritar molesta, y se marchó a su habitación dando pisotones.
            - Nunca entenderé a las niñas…- Suspiró agotado.